La cantidad de sesiones necesarias varía según cada paciente.
En promedio se requieren entre 6 y 8 sesiones para alcanzar una reducción significativa del vello, aunque este número puede ser mayor o menor según la zona, el ciclo de crecimiento del vello y las características individuales.
El tratamiento se planifica de forma personalizada luego de una evaluación inicial.
Nuestro equipos permiten tratar distintos tipos de piel de manera segura.
La efectividad es mayor en vello oscuro, ya que el láser actúa sobre la melanina del folículo.
Antes de iniciar el tratamiento se evalúa cada caso para seleccionar los parámetros adecuados y garantizar seguridad y eficacia.
La depilación láser es un procedimiento seguro cuando se realiza con equipamiento adecuado y con nuestro personal capacitado.
Puede presentarse enrojecimiento leve o sensación de calor en la zona tratada, efectos transitorios que desaparecen en pocas horas sin dejar secuelas.
El tratamiento puede realizarse durante todo el año.
Sin embargo, es fundamental evitar la exposición solar antes y después de cada sesión, ya que la piel bronceada aumenta el riesgo de efectos adversos y puede afectar los resultados.
El láser no debe aplicarse directamente sobre un tatuaje, ya que podría dañar la tinta y la piel.
Sí es posible tratar las zonas circundantes, protegiendo adecuadamente el área tatuada durante la sesión.
Los cambios son progresivos y suelen ser visibles desde las primeras sesiones.
El vello comienza a crecer más lento, en menor cantidad y con menor grosor.
La reducción más significativa se observa al completar el número de sesiones indicado para cada caso.
Durante el tratamiento no se recomienda utilizar cera ni pinzas, ya que estos métodos eliminan el folículo que el láser necesita para actuar.
Entre sesiones, el método indicado es el rasurado.
Los resultados son definitivos en el sentido de que el vello eliminado no vuelve a crecer.